Es raro ver en una misma frase película española y ciencia
ficción. Parece que de aquí a algún tiempo, si un filme nacional quería ser
tomado en serio tenía que contener escenas sexuales o tratar aspectos de la
historia o las costumbres de España. El director que puso una de los primeros
granitos de arena a la hora de marcar la diferencia fue Rodrigo Cortés,
dirigiendo películas que tranquilamente podrían pasar por productos
internacionales. Me alegra mucho que otros directores sigan su estela y sean verdaderos
emprendedores en esta industria.
