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21 julio, 2013

Cuestión de suerte


Aquel que dijo “más vale tener suerte que talento” conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red, y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue hacia adelante y ganas, o no lo hace y pierdes.

Con esta premisa Woody Allen nos sumerge en la que es una de sus mejores películas. Con anterioridad ya había comentado que había empezado con muy mal pie con este director y le había cogido algo de manía. Sin embargo, este filme y “Medianoche en París” me hicieron cambiar de opinión y me han dado ganas de investigar más en su filmografía. En esta ocasión Allen hace una gran reflexión sobre la influencia de la suerte en nuestras vidas. La diosa fortuna supone la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la felicidad y la miseria. Es caprichosa y paradójica en el sentido de que puede hacerte sentir el dueño del mundo en unos momentos, y en otros ser tu peor condena. El director juega con esta dualidad y convierte al ser más afortunado en el más desgraciado de todos.

07 julio, 2013

Aquellos maravillosos años veinte


Si os soy sincera, nunca he sido ferviente seguidora de las películas de Woody Allen. Durante mucho tiempo he oído buenos comentarios y no entendía muy bien por qué, ya que la única película que había visto de dicho director (la aborrecible e innombrable “Vicky Cristina Barcelona”) me había aburrido tanto que me había llegado a quedar dormida. Antes de que sus fans me maten, tengo que decir que gracias a sus dos últimas películas que he visto (“Match Point” y esta última) puedo cambiar de opinión. Debe de ser que con la obra de ciertos directores pasa igual que con algunos escritores: No puedes juzgar un libro porque algunas páginas sean aburridas o no te lleguen a enganchar.