Somos frikis y lo admitimos. Es más,
estamos orgullosas. Lo estamos ahora y lo estábamos hace unos años, cuando la
denominación de “friki” venía acompañada de incomprensión e incluso pena hacia
los así llamados, cuando ser friki significaba que casi era mejor esconder esa
faceta tuya y cuando la palabra friki era más un insulto que otra cosa…
Y ahora aquí estamos, ese momento en el
que ser friki es ser sexy.

