Empecé esta trilogía en pleno frenesí 50 Sombras. Sylvia Day prometía una historia igual de apasionante y entretenida e irremediablemente, muchos mordimos el anzuelo. El tercer libro –en teoría el último− salió hace poco y rápidamente lo busqué para poder ver cómo acababa esta historia. Y me encuentro con que no es así. Supongo que dado el éxito de la ahora Saga Crossfire, Sylvia Day ha decidido aumentar la trilogía a cinco libros y dado que si quiero analizar la saga completa, ya puedo esperar sentada y morirme del aburrimiento, he decidido hacer un análisis de los tres primeros.
Esta es una crítica complicada. De hecho, por momentos tengo
una sensación de deja vù. Y, ¿por qué?, os preguntaréis. Básicamente, esta saga
es una calcomanía de la de E.L. James –o al menos esa sensación da en un
principio−. Las primeras páginas nos narran cómo Eva Tramell se cae de culo −literalmente−
al conocer a don oscuro y peligroso, también llamado Gideon Cross. Este es el
inicio de una tormentosa relación entre una completa chica el montón y el
solterito de oro con un pasado misterioso. ¿A que ahora ya os suena más?

