Indudablemente, vivimos en un mundo de tópicos (si, esa
palabra que uso tanto y que me encanta), y la verdad es que no me importa en
absoluto reconocer que yo también me dejé llevar. Es increíble lo mucho que nos
gusta encasillarnos en unos pocos géneros, rechazando ciertas obras, por no
“pertenecer” a nuestros gustos.
No sé qué clase de luz decidió inspirarme, pero la cuestión
es que decidí que ya era hora de que dejase de criticar por criticar. Nunca me
ha atraído el género romántico, por lo que siempre había dejado de lado títulos
de algunos de los autores más reconocidos de nuestros días, como Nora Roberts.